El Partido Popular de Salamanca se ha preguntado hoy si el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Patxi López, ha intentando venir a la capital del Tormes en tren para participar en un acto de supuesto homenaje a la Constitución, 48 horas después de pisotearla con la defensa que realizó en la Cámara Baja de la ley de amnistía. Una tarea harto difícil teniendo en cuenta que, 1.370 días después, el Gobierno sigue sin devolver la cuarta frecuencia del tren rápido entre Salamanca y Madrid hurtada con la excusa de la pandemia. Un desprecio del que ningún dirigente socialista se atreve a dar explicaciones razonables, mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez pacta con los independentistas catalanes el traspaso de Rodalíes a esta comunidad autónoma.

Los populares salmantinos afean a López y al secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, que intenten ensalzar hoy la Constitución en un acto en Salamanca, solo dos días después de su ignominiosa defensa de la ley de amnistía que realizó en el Congreso de los Diputados. Una ley que es sinónimo de corrupción y de fraude y que socava los principios de convivencia entre españoles. Asimismo, supone una regresión democrática y va en contra de la separación de poderes. El Partido Popular ya ha manifestado su compromiso de utilizar todos los resortes democráticos y todas las instancias nacionales e internacionales políticas y judiciales para frenar este atropello al estado de derecho.

Se trata además de una ley que ni el propio portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Salamanca, José Luis Mateos, se atrevió a defender públicamente en el último pleno del Consistorio en el que se debatió una moción del PP en contra de la ley de amnistía y por la igualdad de todos los españoles.

Tanto Patxi López como Luis Tudanca, y también el líder del PSOE en Salamanca, David Serrada, deberían dar explicaciones hoy a los salmantinos de los perjuicios reales que tiene para esta tierra una ley como es la de amnistía y la condonación de la deuda de Cataluña. Al mismo tiempo tendrían que ofrecer argumentos creíbles para sostener el aislamiento ferroviario que vive Salamanca a las puertas de una Navidad en la que muchos de los trenes tienen vendidos ya todos sus billetes.